Ideología de los crímenes

FUENTE: REVISTA Ñ

Ideología de los crímenes
POR PABLO KENDIKIAN *

La negación del crimen contra los armenios perpetrado por el Estado turco entre los años 1915 y 1923, es la última fase del plan genocida y forma parte del plan de aniquilación de raíz de una población entera. “Si los muertos desaparecidos no son reconocidos a nivel de la historia, se imposibilita el duelo y la transmisión, y los descendientes quedan expulsados del campo simbólico”. “De este modo –sostiene la psicoanalista María Teresa Poyrazian–, es matada la muerte, es decir la posibilidad de simbolización de la muerte y la vida misma, que también depende de esa simbolización. Se priva a los muertos de su muerte y a los vivos de sus muertos, parte fundamental de la historia y de su linaje. No hay muerte de vivos porque los que nunca existieron no pueden estar muertos”.

En septiembre de 1915, el ministro del Interior del Imperio Otomano, Talaat Pashá, le dirige un telegrama al embajador de Alemania en el que afirma que “la Cuestión Armenia no existe más porque ya no hay armenios”. No existieron, no vivieron, no murieron. ¿Cómo va a morir algo que no existió? Tras este dogma, es imposible no recordar las palabras enunciadas por Jorge Rafael Videla en 1981 cuando afirmó que “los desaparecidos no están, no son”.

El mismo ministro ordenaba a los gobernadores del Imperio “exterminar a todos los niños en edad de recordar”, lo más parecido a los bebés secuestrados por la dictadura que asoló la Argentina entre 1976 y 1983. “Los inocentes de hoy pueden ser tal vez, los culpables de mañana”, otro de los silogismos que iguala a los genocidas de acá y de allá.

Poyrazian bien afirma que los proyectos de los genocidas impresionan por su parecido y que quizá las diferencias residan en si el genocida pierde una guerra, es decir el poder, como en el caso de la Alemania nazi o de la dictadura argentina, o si sigue detentándolo y haciendo valer su “ideología asesina”. En efecto, son notables las continuas campañas propagandísticas y de lobby político y económico desplegados en todo el mundo por el gobierno y el capital turco, empeñados en tergiversar la realidad de los hechos históricos incuestionables.

En tal sentido, la Ley Nacional 26.199 de reconocimiento del Genocidio Armenio, el veredicto de la Justicia argentina que afirma que el Estado turco ha cometido delito de Genocidio en perjuicio del pueblo armenio, y las constantes declaraciones de las distintas legislaturas nacionales y provinciales, no hacen más que ratificar la existencia en la Argentina de un Estado pleno de derecho, orientado a la clara ratificación del Nunca Más para los genocidas como un elemento necesario para frenar la recurrencia de dichos crímenes.

El destino hizo que el jurista argentino –de origen armenio– León Arslanián estuviese al frente del enjuiciamiento de los responsables del capítulo más oscuro de la historia nacional, quizá como una reparación. Tal vez y gracias a ese ejemplar proceso, en la Argentina no haya jamás una calle que recuerde a Videla. En Turquía, en cambio, el negacionismo y la historia oficial inmortaliza con orgullo a Talaat Pashá en avenidas, plazas y escuelas a pesar de su pasado genocida.

*Periodista y autor de “Fethullah gülen” (Ediciones Ciccus).

Tags: , , ,