En los últimos días ha resucitado (continuando con los conceptos bíblicos), el debate acerca de los proyectos del trípode neorreaccionario del Silicón Valley: Elon Musk (Starlink), Peter Thiel (Palantir) y Trump Junior y Peter Thiel (Anduril), quienes se dicen partícipes de la Ilustración Oscura e instalan como antinómico lo que ellos denominan el Anticristo. 

Para ellos, el Anticristo es todo lo que regule al desarrollo de sus Inteligencias Artificiales (IA) de gran escala; específicamente han nombrado al Papa, León XIV como tal (1), por los fuertes conceptos vertidos en el documento del vaticano: la Encíclica “Magnifica Humanitas. Sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial«(2).

Este debate tomo dimensión nacional, a partir, por un lado, de la misma encíclica, la cual permitió que muchos referentes sociales comenzaran a estudiar y trabajar el tema. Esto es estratégico, ya que como conceptualizara Perón, la política, es, la política internacional, por ser la que construye los marcos de posibilidad para el desarrollo nacional. Y podríamos agregar, más aún en estos tiempos en donde la escala de la disputa y del poder es global. 

Pero también tomó dimensión por la visita de Juan Grabois a la mansión de Peter Thiel y sus recientes declaraciones en el programa radial conducido por Tenembaum, Radio Con Vos (3). Polémicas hay muchas, que no son las principales, cómo la creencia de que hay que entablar una reunión con los CEOS del Silicón Valley para comprender como piensan, cuando su accionar político y la historia de Estados Unidos pos segunda guerra mundial, así como específicamente la cultura californiana, nos permite, a los que venimos investigando estos temas hace más de 15 años, dilucidar la psicología de los CEOS. Quizás un analista, con muchas horas de terapia podría encuadrar su psicología mejor que muchos, pero como dijo algún filosofo hace tiempo, es el hombre bajo condiciones materiales determinadas los que forjan la historia. A su vez, hay una extensa bibliografía acerca de la cultura del Silicón Valley, machista, elitista, y hoy financiera especulativa.

Pero lo central es comprender que la IA es una nueva forma de producción del poder, concepto desarrollado ya en el 2018 nada más ni nada menos que por Henry Kissinger (4). Modifica las relaciones sociales en su conjunto (económicas, políticas, institucionales, culturales, ideológicas, familiares, subjetivas). En este maremágnum, el cual, desde al campo nacional y popular no tenemos que definir como “cuarta revolución industrial” (denominación de la Organización de las Naciones Unidas – ONU), sino como un cambio de régimen de acumulación que puede derivar en una profundización de un capitalismo financiero especulativo tecnocrático, con posibilidades de desencadenar una tercera guerra mundial abierta debido a los grados de monopolización de las ganancias. O puede derivar hacia el nacimiento de un mundo multipolar y pluriversal, con un desacople de los tiempos de la producción tecnológica y social. Es decir, un desacople del globalismo financiero tecnocrático homogeneizante. 

La disputa por el sentido de lo que está ocurriendo en las relaciones internacionales es clave, ya que una acabada comprensión es necesaria para resolver los problemas históricos nacionales y regiones e incluso los del Sur Global. Pararse entre las antinomias “neorreaccionarios o Ilustración Oscura vs el Vaticano» o El «Anticristo”, es el escenario que construye Peter Thiel, en su interna con los sectores tecnocráticos globalistas del Silicón Valley (Microsoft, Alphabet, Open IA; Anthropic); estos sectores también son los que ataca Alex Karp en su libro “República Tecnológica. Poder duro, pensamiento débil y el futuro de Occidente”; y a los cuales acusa de no estar a disposición del gobierno en la lucha contra “la China autoritaria”

En ese sentido, en la anécdota que relata Tenembaum en la entrevista con Grabois acerca del miedo de Elon Musk de que la IA de Biden (expresidente norteamericano) lo “vaya a buscar hasta marte” es un buen ejemplo de cómo están viviendo la crisis y la interna norteamericana: es a matar o morir.

Son los neorreaccionarios tecnócratas del Silicón Valley los que necesitan construir una escala que ya tenía el globalismo financiero especulativo tecnocrático hasta la presidencia de Biden y que viene en retroceso desde la derrota en Ucrania, la no resolución del conflicto en Taiwán y la derrota en Irán. Este entramado de poder logró subordinar a la Unión Europea y su brazo armado es la OTAN; pero ahora está en juego quién va a ocupar el espacio que deja en su retroceso y debilidad internacional. ¿Lo van a ocupar los BRICS y China o una nueva articulación de intereses neorreaccionarios tecnocráticos? 

En este sentido Thiel impulsa desde el 2006, pero hoy con otra dimensión, Dialog. Tienen que aprovechar la ventaja actual que les otorga poder hacer los negocios militares más grandes con el gobierno estadounidense (5).

Los neorreaccionarios consolidan una cultura e ideología para generar fuerza material internacional. Buscan escala frente a los sectores globalistas y al mundo multipolar. En paralelo, el globalismo financiero y tecnocrático —representado por empresas como Anthropic— se refugia en el Vaticano y coincide en una postura regulacionista. Para Peter Thiel, un Vaticano aislado resulta útil, siempre que no se alinee con el Sur Global.

En este juego de posicionamientos, el Vaticano juega fuerte en contra de la tecnocracia ya desde el anterior papado de Francisco; pero en este momento histórico no puede posicionarse como una propuesta civilizatoria, sino como parte de un proyecto más amplio. Las coincidencias y/o articulaciones con las posturas de los BRICS Plus y del estado de la República Popular China son evidentes, impulsando temas que algunos países no lo pueden realizar por su grado de dependencia con occidente, las llamadas “líneas rojas”.

En ese sentido Jeff Xiong (6) (2026) nos invita provocativamente a pensar en estas condiciones de posibilidad de construir el mundo multipolar:

«La ventana histórica para que los países del Sur Global construyan, de manera independiente y autosuficiente, sistemas completos de tecnologías de la información y la comunicación, está cerrada. (…)  Pero esto no significa desesperación. El Sur Global tiene dos opciones: seguir usando la infraestructura norteamericana, sometiéndose a la extracción de datos, al adoctrinamiento ideológico y las amenazas a la seguridad; o establecer cooperación tecnológica con China, en condiciones que mantengan y fortalezcan la soberanía digital». 

La posibilidad de que el Sur Global no quede subordinado ni a una propuesta neorreaccionaria, ni a un globalismo financiero especulativo se produce por la emergencia de la propuesta de los BRICS Plus, conducidos por China. El Vaticano es una hoja de ruta ética y política enmarcado en el Sur Global. Si se aísla al vaticano de esta red de articulaciones, queda preso de la antinomia construida por los neorreaccionarios y jugando en la interna entre ellos y los sectores globalistas financieros; por eso no podemos legitimar, desde el campo nacional y popular, esa antinomia, sino buscar el eje real, material de las contradicciones sistémicas geopolíticas actuales. 

La posibilidad de la re-humanización de las relaciones sociales solo se podrá desarrollar bajo el paraguas de la “comunidad de destino compartido”. Para aclarar, cuando Thiel habla del Anticristo en relación a todos los que quieren regular su IA, está retomando la propuesta de intelectuales como Curtis Yarbin y Nick Land (Ilustración Oscura): que plantean que La Catedral (medios de comunicación, burocracia e intelectualidad) son los que sostienen al progresismo y a la Democracia Global.  La única alternativa, frente a este progresismo es un Estado corporativo y tecnocrático. 

Mientras que existe otra fracción de los neoconservadores (Bannon) que plantean que el Estado de EE.UU. no debe desaparecer, sino que hay que conquistarlo. Bannon defiende el concepto tradicional del Estado-nación soberano, la identidad cultural y las fronteras. En cambio, las raíces de la Ilustración Oscura de los neorreaccionarios tienen un trasfondo hiper-libertario originado en Silicón Valley que a menudo ve a los estados nacionales tradicionales como estructuras obsoletas a reemplazar por redes o corporaciones globales.

Tanto China, como los BRICS Plus y el Vaticano coinciden en la necesidad de reorganizar la gobernanza global de la IA, y las nuevas tecnologías, para que todos los Estados sean parte en igualdad de condiciones, así también la necesidad de basar este desarrollo en una ética que ponga a la comunidad y al ser humano en el centro.

Estos son debates estratégicos que debemos popularizar y con los que es necesario hacer política pública, para tener el peso social suficiente para contrarrestar a las oligarquías y los actores geopolíticos que tenemos en contra y su cultura neo-reaccionaria, colonizante y deshumanizante que imponen mediante las grandes corporaciones trasnacionales occidentales de la tecnología. 


*Dra. en Comunicación y Licenciada en Sociología por la UNLP. Docente Titular e investigadora de la UNLP. Investigadora del CIEPE – CLACSO. Autora del libro: Geopolítica de las Tecnologías de la Información y la Comunicación. Un análisis desde América Latina y el Caribe. Ganadora del premio Ensayo Pensar Nuestra América con Categorías Propias (de la Editorial CICCUS) con la obra: Ética, poder y tecnologías de próxima publicación.

(1) Thiel ha calificado al Sumo Pontífice en círculos privados y debates públicos como el «Anticristo» o parte de una fuerza del statu quo que frena el progreso tecnológico desregulado, mientras que la Iglesia defiende la regulación de la IA y la primacía de la dignidad humana frente al poder de las corporaciones.

(2) Para ver más acerca del tema, ver mi nota: Acerca de la algo ética y la encíclica “Magnifica Humanitas” – https://share.google/piuqz6hqzEkZacEL7

(3) GRABOIS y su reunión SECRETA con PETHER THIEL: Todo sobre el encuentro l YAQPA con TENEMBAUM

(4) How the Enlightenment Ends – The Atlantic

(5) No hay que olvidar que ambas líneas anglosajonas participan de los negocios de la guerra, unos de manera principal y otros con negocios de menor escala. Mientras los neorreaccionarios proponen que las decisiones de la guerra las tomen sus IA (y sus corporaciones) los sectores globalistas plantean una cierta regulación humana.

(6) Xiong, Jeff (2026). Más allá del Silicón Valley. Inteligencia artificial con características chinas. Ed. Batalla de Ideas. Argentina.

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