Hace ocho décadas que el poeta transatlántico José Muchnik palpita entre nosotros, y quiere celebrarlo en comunidad, entre abrazos, poemas, delicias gastronómicas y brindis copiosos.

El tantanakuy será el sábado 11 de abril desde las 18.30 h, en la librería de Ediciones CICCUS (Café literario La Palabra – Adolfo Alsina 685, CABA).

Te esperamos con suelta de poemas y canciones para honrar al vate que se vino desde Francia junto a sus hijas y Ester, su musa y compañera de sueños y andanzas.

José Muchnik: Un poeta transatlántico

Josecito de la ferretería, no se priva de nada: Celebrar la vida y el lenguaje es una victoria colectiva que merece ser contada. Su amor por Buenos Aires, por su Boedo natal, siempre lo trae, siempre llegando, en un peregrinaje hacia el alma inalcanzable de Buenos Aires.

José Muchnik llegó al mundo en forma intempestiva, como el peronismo. A pocos días de aquel memorable encuentro del pueblo argentino (tan bien retratado en encarnados versos del inmortal Alfredo Carlino), Josecito nació el 2 de noviembre de 1945 en una ferretería de Boedo. La particular cosmovisión de ese barrio porteño, que describe con singular estilo en su literatura, sin dudas fue incorporada desde temprana edad.

Muchnik es un profeta barrial, con un delicioso sentido de lo estrafalario y lo compasivo. Como lo reseñaba Horacio González, con la precisión y el cariño que lo caracterizaba, el mundo que se hace presente en su forma nauseabunda, merece la reprobación del poeta vidente. Él también está un poco loco (pues, el loco es el que no deja de revolver las insignes escorias de su lenguaje) y en sus anatemas e inquisiciones no hace más que investigar un solo tema: ¿Cuál sería la lengua más adecuada para seguir predicando el asombro por el estado vapuleado en que están las cosas? Es el oficio de la locura divina contra los dioses estabilizados.

Muchnik colma de acontecimientos su escritura. Toda una veta de la tradición más antigua de la poesía judía está enmarcada aquí, entre el destierro de las criaturas humilladas y el hallazgo amoroso en las pequeñas partículas de la realidad personal redimida. El acto de escribir poesía (o el compromiso, la vocación, el dolor, como quiera decírselo) es para Muchnik la aventura de recuperar un sabor lejano, breve, perdido en la infancia barrial, y también, el terrible oficio de interrogar la equivocación de las grandes deidades que comandan el sufrimiento humano:

El mundo es un desgarro ¡Locos del Dinero! ¡Locos de Dios! ¡Locos de Poder! ¡Locos del Ombligo! Estiran, estiran, estiran bailarinas, payasos madres, árboles, ríos, valles, descuartizados por locos estiramientos. ¿Asma o poesía crónica? Una me ahoga, la otra me respira. El final no feliz hecho con muros en prosa, queda poca poesía, mejor no desperdiciarla.

Josecito, es un provocador, que nos incita a pagar la deuda externa con poesía. Con su enigmático sarcasmo, juega con la existencia de otros lenguajes para debatir la deuda. Romántico y picaresco, con sus versos hace gambetas que nos replantean nuestro vínculo con las palabras, interpela a sus hermanos humanos, y hasta se sorprende de un devenir histórico, que precipita en un relato épico, sobre la aventura para tratar de encontrar las raíces del fracaso.

La poética de Muchnik nos recuerda que la poesía no es inocente, ni es inútil. Revuelve desde su corazón la lógica de la lengua para descubrir y desmontar los fundamentos del lenguaje, porque, en definitiva, nos muestra que sí es posible pagar la deuda externa con poesía. No anula ninguno de los lenguajes políticos o técnicos, sino que pone en conexión a todos los demás lenguajes, para realizar una crítica fundamental al lenguaje tartamudeante y estridente de la chodemia, esa extraña epidemia que lleva a la gente a mostrarse.

Para José, la poesía esta en la vida, en la oruga, en el mar, en un árbol. El poeta, en tanto que otra categoría de animal, experimenta emociones, que intenta poner en palabras. Son aproximaciones, para encontrar palabras que incitan a volar, a soñar hasta el delirio, también a jugar, jugar a las escondidas para encontrar más allá la magia de la unión: amor-poesía / poesía-amor.

Proposición poética para anular la deuda externa
Di - Amantes
Desgarros jose muchnik
Geriatrikon jose muchnik
Josecito de la ferretería jose muchnik
SEFIKILL jose muchnik
3 comentarios en «Ocho décadas de un poeta transatlántico»

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.