La figura de Spruille Braden atraviesa como un fantasma persistente la historia de las relaciones entre la Argentina y Estados Unidos. Ningún otro embajador del país del Norte logró condensar, con la misma intensidad, la pretensión hegemónica de Washington, la resistencia política y social que generó en nuestro país y la manera en que las disputas geopolíticas globales se inscriben en la política doméstica. La fuerza simbólica de aquel dilema (Braden o Perón), condensaba la larga tensión entre soberanía y subordinación que marcó cada capítulo del vínculo bilateral desde el siglo XIX.
En su libro La muerte no da aviso. Los secretos del embajador Braden, el economista e historiador argentino Mario Rapoport, incursiona en la novela negra, para adentrar al lector en escenarios claves de la historia y la política nacional e internacional. Se vale del supuesto asesinato del embajador para ahondar en hechos que revelan las contradicciones de su vida, recorriendo desde la crisis mundial de los años treinta hasta el Watergate de los años setenta.
Ese crimen lleva al autor a convocar literariamente al detective Rosebud para buscar al culpable. Mario Rapoport se instala así en la construcción de un relato que integra el universo de la renovación del género negro, dejando un espacio para que el lector abrace su experiencia en el transcurso de la lectura, dando lugar al asombro y a la satisfacción. La ficción, ampliamente documentada, ayuda a entender aspectos históricos hasta hoy desconocidos.

Rapoport no se limita a reponer un personaje histórico; lo devuelve a la escena para interpelar nuestro presente. Una investigación literaria que se entrevera con la histórica, y permite que el personaje de Braden reaparezca menos como un recuerdo y más como un síntoma. El crimen, real o imaginado, opera como una lente para entender una época y también para revelar lo que persiste en el trasfondo de la política hemisférica.
Pero lo más significativo es que, al revisitar la figura del embajador, el libro invita a comparar aquel ciclo con el que atravesamos hoy. Y esa comparación sugiere una inquietante continuidad. El paralelismo entre ambos momentos históricos no es forzado. Al reponer la figura de Braden desde la ficción, no solo se revisita el pasado: nos devuelve una imagen especular. Braden intentó condicionar el rumbo político del país a través de documentos, operaciones y presiones públicas, así como el actual embajador, Peter Lamelas, lo hace mediante declaraciones, filtraciones, promesas de apoyo financiero y advertencias geopolíticas.
La paradigmática figura de Spruille Braden continúa siendo productiva para develar los entretelones de la política de Washington a lo largo de la historia reciente, donde la Argentina y la región enfrentan la encrucijada de tutela externa o soberanía política. Braden fue un operador incansable, pero su poder no hubiera existido sin la complicidad de sectores locales. Del mismo modo, la influencia de la administración Trump se potencia hoy por la decisión del gobierno argentino de subordinar su política exterior y económica a una tutela extranjera. La novela de Rapoport ilumina esa encrucijada de manera singular porque recuerda, con la contundencia que le permite la ficción, que los momentos de mayor presión externa coinciden, también, con decisiones internas.
La muerte no da aviso. Los secretos del embajador Braden, se presentará el sábado 9 de mayo de 2026, a las 20.30 h en la Sala A. Bioy Casares, Pabellón Blanco del Predio Ferial La Rural (Av. Sarmiento 2702, CABA).




