Estimado compañero:
He leído el importante libro que escribiste con el trabajo de Rafaél Cullen. Te felicito. Yo viví ntensamente esos acontecimientos en Córdoba y en consecuencia me he permitido hacerte algunos comentarios con el ánimo de contribuir a enriquecer la información.
Te adjunto el texto con un gran abrazo:
Compañero Juan Salinas:
Acabo de leer tu libro y de Rafael Cullen y te felicito por el tratamiento del tema que, evidentemente ha sido silenciado, ocultado y tergiversado por la superestructura liberal/gorila que ha influido en el tratamiento de la verdad histórica.
Es notable cómo esta tendencia entreguista logró ocultar hechos históricos tan graves como el bombardeo al pueblo argentino en Plaza de Mayo y otros lugares y sitios geográficos. Un crimen tan espantoso, único en la historia mundial.
No me queda claro el título: “El fin del mito de la caída incruenta de Perón” porque el golpe sangriento estuvo claro desde el primer día. Fui un testigo directo en mi Córdoba natal, con 20 años y siendo obrero del IAME (la Fábrica Militar de Aviones) asistí parcialmente a las acciones del 16 de septiembre e informándome e los hechos, me incorporé a la Resistencia Peronista el primer día de regreso al trabajo, una vez que Lonardi asumió la Presidencia en Córdoba.
Me parece interesante hacer algunos comentarios ya que no sos un escritor y periodista cualquiera, sino que sos un militante de la causa nacional.
Uno de los “speaker” –así se le llamaba entonces a los locutores, luego comunicadores–, fue el entonces desconocido Hugo Guerrero Martineitz, “El Peruano Parlanchin”. Habiendo llegado a Argentina contratado por Radio Carve, se comentaba en Córdoba que estaba trabajando en Radio LV2, reconvertida en “La Voz de la Libertad”, pagado por la fábrica Kaiser.
Oscar Alende, (pag 79/80), entonces Diputado de la Nación por la UCR, denunció la presencia de la Flota Inglesa en aguas del Atlántico Sur, a la altura de Puerto Madryn, creyendo que denunciaba una conspiración del Presidente Perón.
La fuente era, un radio aficionado de esa localidad. Cosa de lo que se enteró luego, que denunció sin querer, que la flota inglesa estaba artillando a la flota argentina comandada por el Almirante Rojas, que había sido desarmada después del 16 de junio por complicidad en el bombardeo a Buenos Aires.
El testimonio de Agustín “El Negro” Maza, me parece que está recortado porque si él estuvo frente a la Plaza San Martín –como creo– el testimonio omite lo fundamental, que es que en esa plaza y sus aledaños se desarrolló la segunda batalla más importante con participación de la Policía lea al Gobierno Peronista y de civiles que se sumaron a la resistencia contra las fuerzas militares sublevadas.
Hubo civiles, no todos policías, que sirvieron como francotiradores y le impidieron al Ejército y a las Fuerzas Aéreas, por más de dos horas, poder avanzar hacia el Cabildo, sede del Gobierno del Dr. Raúl Felipe Lucini.
En ese espacio de tiempo también hubo compañeros que se confrontaron en distintas partes de la ciudad y un hecho muy notable: un par de compañeros en un Auto Packard 48, negro –que se lo reclamaba por radio– cuyos ocupantes baleaban a los Comandos Civiles y a militares golpistas y luego desaparecía. El conductor, dueño del auto, era el compañero Aníbal «El Nnegro» Machado y su acompañante Carlos Robins. Que fueron presos políticos y encabezaron uno de los grupos resistentes.
Córdoba, tomada por los insurrectos comandados por los generales Lonardi y Videla Balaguer era una plaza militar rodeada de tropas leales al Gobierno del Presidente Perón, que en el terreno defendía solo la Policía, porque las tropas leales habían sido bombardeadas mientras dormían. El 11 de Infantería de Rosario comandado por el general Iñiguez, llegó a siete cuadras de la Plaza San Martín, y desde el Comando en Jefe de Buenos Aires se les ordenó replegarse en Alta Córdoba, zona de la estación del F.C. Belgrano. Los Ejércitos del Norte estaban en Jesús María; la Escuela Militar llegó a Villa María y el Regimiento 14 avanzaba desde Rio IV hacia Alta Gracia, donde estaba acantonado el general Alberto Morello. Los Rebeldes estaban al borde del suicidio y El teniente general Lagos, que avanzaba desde Mendoza, se dio vuelta al llegar a San Luis.
El accidente en el que murió el teniente de aviación Luis Morandini, fue producto de que voló el Gloster Meteor con nafta, cuando esas máquinas volaban con kerosene. Y es que aunque en el IAME/Fábrica de Aviones había millones de litros, los oficiales no sabían dónde estaban porque esas eran tareas que desarrollaban los suboficiales… que estaban todos presos.
Los cinco muertos de Cosquín fue un error, porque la policía que respondía al Gobierno Provincial creyó que les querían tomar la comisaría. La familia víctima era al parecer antiperonista.
En la página 215 de su libro Julio Godio dice que “Perón renunció”. No fue así. Perón habló con sus generales y les dijo que “si es necesario estoy dispuesto a renunciar”.
Sobre el listado de fallecidos
Dice el texto que son 285 las víctimas que se lograron identificar en todo el País, de una nómina indudablemente incompleta. Se utilizan varias formas de definición de los mismos: Muerto; Caído; asesinado; fallecido; ultimado y heridos. En estos últimos –heridos– no sé si todos son finalmente muertos, porque conozco un herido, Oficial de Policía de la Seccional 11, Jurisdicción donde comenzaron los hechos militares, llamado Julio Isidoro Inga, que fue herido de un tiro de fusil, que le atravesó el brazo. Inga no falleció y no figura en esta lista.
Tampoco está en la lista el compañero rosarino de 19 años en 1955, José Mármol, aún vivo, que se lo
menciona dos veces en el texto.
Me permito pensar que sobre todo de las 101 víctimas identificadas de Córdoba, correspondientes al sector leal al Gobierno del Presidente Perón, es mínima el número de víctimas identificadas. Planteo esto porque las actividades bélicas comenzaron a las 02.00 de la mañana aproximadamente, con un bombardeo desde la Escuela de Artillería R A 4, sobre el Regimiento R.I. 13 de Infantería localizado al frente del anterior cuartel, camino de por medio de la ruta de Córdoba a la localidad de La Calera, en momentos que este Regimiento que no participaba del levantamiento, estaba durmiendo… El cuartel fue desbaratado, mucho personal se dispersó como pudo y hacia cualquier lugar, y muchos murieron ahí.
En la lista publicada se puede observar:
1 Oficial Retirado de la Escuela de Artillería. ¿Dónde se reintegró? En su Arma. Rebelde
1 Soldado conscripto de artillería. ¿De qué bando?… Excepto ejecutado por traidor.
2 Suboficiales y 7 soldados de Infantería, leales, más 2 Oficiales y 3 Soldados de Tropas Aerotransportadas: Leales.
1 Soldado de artillería.
1 Piloto: El Teniente Luis Morandini, del bando de los golpistas.
2 suboficiales y 9 cadetes de la Escuela de Aviación Militar. Rebeldes.
1 oficial y 10 Soldados de unidades desconocidas: Pueden haber sido leales.
3 Oficiales inspector de Policía: Leales.
2 Ferroviarios y varios jornaleros, seguro que leales.
Todos los estudiantes y varios empleados seguro que fueron comandos civiles.
Los 11 tripulantes del Avro Lincoln accidentado en las Sierras de Córdoba, figuran como rebeldes. Su base en Villa Reynolds, San Luis tuvo posiciones cambiantes, leales y opositoras al Gobierno.
Un caso raro es el de Ernesto Félix Frías, de 43 años, que en el libro figura como “Oficial de la Escuela de Artillería, ultimado por fuerzas sediciosas de la Escuela de Artillería”. En los documentos figura como accidente o confusión. En Córdoba en ese momento, lo teníamos identificado como Coronel leal al Gobierno que intentó entrar a la Escuela de Infantería, al comienzo de la sublevación, para levantar la escuela “por la única puerta que estaba tomada y la guardia lo mató ahí. Y su cuerpo quedó tirado durante dos días en ese mismo lugar”.
Si mi apreciación subjetiva fuere acertada, aparecen unas 34 víctimas del bando leal al Gobierno, lo que evidentemente son apenas una muestra y no se cuentan los de la Plaza San Martín y del Cabildo que fueron en su mayoría, leales.
Estimado compañero, mi preocupación es la necesidad de, si fuera posible, seguir profundizando la investigación.
Aprovecho pasa saludarte con un fraternal abrazo peronista.
Buenos Aires, 02/11/25. *CARLOS PANCHO GAITÁN




