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El último grito de la moda en materia de innovación: Chat GPT, inteligencia artificial

Estimados habitantes del futuro, por esas cosas del destino les envío esta nota desde Francia, aquí estoy, sentado frente a mi ventana, cerezo y álamo pelados, pasan el invierno como pueden, se los nota nerviosos, las estaciones no son más lo que eran, me gusta hablar con ellos, con humanos se hace difícil entablar conversaciones. Si es para una primera consulta marque uno, para contactar el departamento de urología marque 2, para el departamento de ortopedia marque 3…, así hasta el 9, con ligera inflexión robótica de la voz concluye: para toda otra consulta le rogamos esperar, un asistente va a contestarle. Espero, suenan compases de la “pequeña serenata nocturna” de Mozart, me calmo unos segundos… Si es para una primera consulta…, el robot vocal recomienza… Me armo de paciencia, al cabo varias repeticiones, con la misma tonalidad fría me pega un cachetazo “Todas nuestras líneas están ocupadas, le rogamos reiterar vuestra llamada ulteriormente”. Robot 5, Josecito 0, perdí por goleada.

Me resigno a ir personalmente, tomo el tren expreso que me lleva hasta el centro parisino, observo, todos conectados, ojos en pantallas, auriculares en oídos, nadie mira a nadie, nadie escucha a nadie. Llego a la clínica, para sacar un número y ser atendido otro robot pide la carta de seguro social y un código QR que no tenía, trato de preguntar dónde encontrar ese código QR, un ser parlante con buena voluntad trata de explicarme, digo gracias, no entendí un carajo, renuncio.

Bello el parque Montsouris, ahí tengo varios árboles amigos, consigo un banco, charlamos un buen rato, no hay como los árboles para tranquilizarme. Tengo la sensación de estar en una cinta transportadora que nos descargará en el abismo. Tal vez sea subjetivo, tal vez tiren de nuevo los dados y cambie la racha, no vale la pena disimular, no sé si deprimido o desahuciado, algo me pasa, después de todo, el interés de estas crónicas es dejar un testimonio. No sé cómo empezó todo, lo que no me cabe duda es que estamos recogiendo los frutos del delirio de la humana especie, habría que reconfigurar el sistema, no parches, con parches no va a alcanzar, hay que reconstruir las fundaciones, no sé si será posible. Mientras tanto las innovaciones se suceden a un ritmo desenfrenado, la tendencia a prescindir de seres humanos se acelera, bajar costos, aumentar rentabilidades. Las grandes sociedades anónimas (¡significativa forma de llamarlas!), tienen su consejo de accionarios, que a su vez tiene un objetivo central: optimizar beneficios, que se reparten entre ellos, por supuesto ¡Así va el mundo!

El último grito de la moda en materia de innovación: Chat GPT, inteligencia artificial. Sistema que entró con bombos y platillos en el cyber mundo. Por ahora pueden cargarlo gratuitamente, ya existe una versión profesional paga. ¿En qué consiste? Chat GPT, puede redactar desde notas periodísticas hasta artículos científicos, pasando por recetas de cocina, textos de leyes, poemas… Alcanza con darle al robot las informaciones que solicita, responder a sus observaciones y preguntas. El diálogo es natural, como con un amigo intercambiando mensajes, la única diferencia es que el que responde es un robot no un amigo. Según los expertos es muy difícil distinguir lo producido por el robot, de una producción humana. En USA ChatGPT ha pasado exámenes en medicina, derecho o economía, con mayor éxito que los estudiantes.

Las consecuencias de estos sistemas de inteligencia artificial en el mundo laboral ya se están sintiendo, humanos son reemplazados de manera creciente por robots. Empleos de periodistas, docentes, profesores de idiomas…, están desapareciendo irremediablemente. Por ejemplo, ahora estoy redactando laboriosamente esta nota que debo terminar imperiosamente antes del lunes 6 de febrero, so pena de que la campanilla de Mario Bellocchio, director de este periódico, resuene en mis oídos. En vez de ello podría pedirle a ChatGPT: redáctame una nota de 7.000 a 8.000 caracteres, espacios incluidos,  sobre la “deshumanización”. El robot podría responderme ¿Qué entendés por deshumanización? Yo le diría: todos los procesos tecnológicos que reemplazan el trabajo humano, además observo que los humanos se comunican cada vez menos entre ellos, la masa de información es enorme pero la comunicación entre la gente es cada vez peor. Entonces  ChatGPT me propondría una nota de 7.000 a 8.000 caracteres, espacios incluidos, para el periódico Desde Boedo. Podría ser ésta, sí ésta, la que están leyendo en este momento, nadie se daría cuenta, ya hay miles de notas, sobre temas políticos, deportivos, históricos, escritas por robots. Tal vez, desde cierto punto de vista, podría ser mejor que ésta.

Las consecuencias pueden ser gravísimas, la manipulación de estos sistemas con fines políticos no es una hipótesis futurista, robots de la consultora Cambridge Analítica ya utilizaron la masa de información contenida en las redes de internet, a partir de la cual infirieron perfiles psicológicos de cada elector / electora, a los que dirigieron millones de mensajes personales. Tanto en el caso de la elección de Donald Trump, en el año 2016, como en el caso del Brexit, el mismo año, mostraron su eficiencia. La utilización de ChatGPT con fines bélicos, tampoco es una hipótesis futurista, el Pentágono ya se sirve de robots para definir los blancos a atacar. La inteligencia artificial ya forma parte de la vida cotidiana, el reconocimiento facial, ampliamente difundido en países como China, transforma en realidad la vieja utopía del mirador panóptico que todo controla, cada ciudadano tiene una carta de crédito social que varía según sus comportamientos. ¡Paren el mundo que me quiero bajar! Dijo Mafalda. Se imaginan el crédito social de los participantes de la peña Pachacamac, en el Boedo de los años treinta del siglo XX, o del grupo surrealista francés en el barrio latino de París.

Creo estimados habitantes del futuro que si la evaluación y el control de una sociedad están siendo confiados a robots, estamos frente un hecho terrible, que nos dice, entre otras cosas, que esto se está yendo al carajo. A la crisis climática, económica, social, política…, súmenle la “crisis robótica”. La palabra Policrisis, también se está poniendo de moda, gente importante ya habló de policrisis en la última conferencia de Davos.

Adam Tooze, economista inglés, utiliza este término, (los interesados pueden consultar esta nota del Financial Times). Según este autor la policrisis no se trata de una suma de crisis individuales, sino de una crisis global del sistema que hay que estudiar como tal.

Estimados lectores, los tranquilizo, hay un detalle que prueba que esta nota no está escrita por un robot ¿Adivinaron? El detalle está en el título, en la palabra FRACAL, palabra que no existe, el robot no hubiera permitido tamaña herejía. Son cosas de Josecito, inventar palabras. Creo que de una vez por todas hay que aceptar que el modelo fracasó, me refiero a este modelo capitalista, consumista, destructor de la naturaleza, de los sueños de la gente…, el único modelo que existe, pueden pintarle la fachada con los colores que quieran, pero el mundo carbura con capitalismo. FRACAL significa FRACaso globAL, habría que comenzar por aceptar que esto no anduvo, que el progreso tecnológico se salió de cauce, que la vieja dicotomía, si el hombre controla las tecnologías o las tecnologías controlan a los hombres, adquiere actualidad.

¿Cómo meterle un poco más de humanidad a la sociedad? ¿Es una pregunta tonta? No sé, pero insisto, estoy podrido de los robots que me contestan el teléfono. Por ahora me bajo del caballo, sigo mirando por la ventana, hablando con mis árboles, ellos sí me entienden.

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