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Artsaj: Pasado y presente de un conflicto irresuelto

FUENTE: DIARIO ARMENIA

Ediciones Ciccus anunció el 17 de octubre la publicación del libro “Artsaj: Pasado y presente de un conflicto irresuelto” de la profesora Nélida Elena Boulgourdjian (compiladora).

El libro cuenta con textos de Nélida Elena Boulgourdjian, Khatchik DerGhougassian, Adolfo Koutoudjian, Roberto Malkassian, Irene Victoria Massimino Kjarsgaard y Gabriel Sivinian, quienes abordan desde distintas perspectivas el conflicto de Artsaj (Nagorno Karabaj) durante un seminario dictado el 21 de diciembre de 2020.

En el prólogo, Boulgourdjian resume cada una de las exposiciones que componen el texto:

“En el primer capítulo, Nélida Boulgourdjian sostiene que los armenios de Artsaj expresan un fuerte sentido de pertenencia al territorio que se sustenta en su antigua presencia en la región, testimoniado por los historiadores griegos y por los restos arqueológicos existentes. Luego de un recorrido histórico por el derecho de los armenios en el lugar, la autora analiza el peligro que acecha al valioso patrimonio cultural armenio, tanto por su destrucción sistemática como por la reescritura de la historia, como ya lo hizo Turquía en el pasado. La modalidad utilizada por Azerbaiyán en la actualidad es la asignación al pueblo albano de la autoría de monumentos históricos que pertenecen a los armenios.

En el segundo capítulo, Adolfo Koutoudjian analiza los factores geopolíticos intervinientes en la guerra que tuvo lugar en 2020, el panturanismo que hoy vuelve con más fuerza, reivindicado por el presidente turco Recep Tayyip Erdoğan cuando se refiere a la cercanía del Estado turco con Azerbaiyán en el conflicto entre esta república y Artsaj. Este problema irresuelto remite al genocidio armenio no reconocido por Turquía y otros miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

El tema de la autodeterminación de Karabaj es analizado en forma detallada en el tercer capítulo por Roberto Malkassian, quien sostiene que el hecho de haber sido considerada Artsaj como ‘Región autónoma’ evidencia que las autoridades soviéticas y las de Azerbaiyán consideraban el territorio de Nagorno Karabaj como una unidad política en un territorio, con una religión, un idioma y un origen étnico diferente. Teniendo en cuenta que en ocasiones se compara el reclamo armenio en Artsaj con el argentino respecto de las islas Malvinas, el autor marca con claridad las diferencias entre ambas posturas.

En el cuarto capítulo, Gabriel Sivinian realiza un análisis del conflicto de Artsaj/Nagorno Karabaj desde enfoques históricos de media y larga duración que se constituyen en bases para abordar su explicación. Los puntos centrales del texto se refieren a la cuestión de los derechos esgrimidos por las partes contendientes; al rol ejercido por la República de Turquía –Estado sucesor del Imperio otomano– y sus implicancias para el pueblo armenio; al papel desempeñado por actores globales y regionales en la controversia en el Cáucaso sur; a la connotación de la alianza estratégica entre la República de Armenia y la Federación Rusa; y al valor histórico y presente de la experiencia soviética de la cual fue partícipe el conjunto de actores surcaucásicos actualmente implicados en la guerra.

En el quinto capítulo, Katchik DerGhougassian analiza el conflicto de Artsaj en la dinámica geopolítica del espacio eurasiático en su periferia caucásica. Las tres primeras partes se basan en la tesis de Maestría no publicada del autor. La primera repasa los acontecimientos de febrero de 1988 y el nacimiento del movimiento de Artsaj. La segunda analiza el conflicto en el contexto de la irresuelta cuestión de las nacionalidades, en su doble dimensión: relaciones centro-periferia y tensiones interétnicas por demandas territoriales o rivalidades históricas. La tercera se ocupa del trasfondo histórico hasta la sovietización del Cáucaso, de su ‘congelamiento’ durante las siete décadas siguientes y de la evolución del movimiento de autodeterminación a la guerra de liberación nacional finalizada en 1994. La última parte se enfoca en la dinámica actual del Cáucaso luego de la guerra de los 44 días de septiembre-noviembre de 2020, en el contexto de la periferia inestable de la ‘vecindad cercana’ de Rusia.

Por último, en el sexto capítulo Irene Massimino profundiza en la cuestión de los prisioneros de guerra y las violaciones de los derechos humanos, y sostiene que durante la guerra se cometieron una serie de crímenes mediante la utilización de municiones prohibidas como las de fósforo blanco, así como ejecuciones forzadas, fusilamientos y decapitaciones. No obstante todo ello, esa guerra no ha tenido la difusión internacional necesaria para evitarlos o detenerlos. También, la autora alude a la gran cantidad de desplazados internos en la República de Artsaj, forzados a dejar sus viviendas, su tierra, su fuente de ingreso y la vida cotidiana que llevaban hasta entonces”.

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